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miércoles, 8 de enero de 2014

La clase más interesante

La clase más interesante…

Jaime es un chico de 18 años que odia estudiar y suspende casi todas las asignaturas así que su madre decide apuntarlo a clases para que vaya sacando las suspensas…Después de mucho buscar encuentra a una chica recién licenciada que le parece adecuada y le reserva las horas pero la advierte de que su hijo es un vago y que si falta a clase que la llame.
Shyla que así se llama la profesora se prepara para un alumno complicado…la verdad es que nunca ha dado clase a ningún chico problemático. Ella comprende que es joven y que eso echa para atrás a muchos padres, que con sus 24 añitos tiene que trabajar duro y aceptar cualquier alumno sea un problema o no.
Cuando Jaime llega a casa de la profesora va cagándose en los muertos de su madre por mandarle a semejante tortura; toca el timbre y cuando esa cosita rubia le abre la puerta se queda sin palabras…Shyla lo invita a pasar, le dice que se siente y saque sus cosas, a lo que él obedece de inmediato mientras mira a su profesora con cara de sorpresa. Él pensaba que se iba a encontrar con una vieja fea y arrugada pero lo que se ha encontrado es una chica bajita, rubia de ojos marrones y un culo que pide a gritos atención.
Ella se pone a explicarle cómo hacer los análisis sintácticos, pero él no es capaz de concentrarse en nada de lo que dice…sólo piensa en cómo tienen que saber esos labios tan tentadores, en mordisquearle esas preciosas orejitas, etc… Shyla se da cuenta de que no la está haciendo caso y le pregunta que si le pasa algo, a lo que él todo colorado responde que no; la clase acaba media hora después y ella lo despide en la puerta. Jaime sólo quiere que llegue el siguiente día para poder volver a verla.
Se va a casa y cuando llega se encierra en su habitación a hacer todo lo que ella le ha mandado de deberes…su madre está atónita y lo deja tranquilo y se va a la compra, con lo que él se queda solo en casa y se pone a pensar en el bombón de profe que tiene y una cosa lleva a la otra y cuando se da cuenta está pensando en follarse a la chica encima de la mesa de clases, en darle cera, en hacer que gima como una perra.
El pobre chico se pasa 3 meses yendo a clase y saliendo de allí con un calentón que no puede…lo primero que hace según llega a casa es cascársela y desesperarse porque ella lo mira como si fuera un crío y eso le saca de quicio hasta que decide que le va a quitar esa sonrisa de profesora de parvulario a Shyla y que va a saber lo que es bueno…que va a pedir, rogar y suplicar que no pare de darle placer. Ese día la chica le abre la puerta como todos los días, con su beatífica sonrisa, su vaquero y su sudadera de la uni…pero ese no va a ser un día normal pero ella no lo sabe. Jaime posa su mochila en el suelo y saca las cosas que pone sobre la mesa…ella abre el libro y se pone a explicar…pero la paciencia de Jay está ya al límite… ya no puede aguantar más, así que la coge de la barbilla y la besa…al principio ella se resiste, pero como él no la suelta pues ella acaba respondiéndole y resulta que la cándida chiquilla es explosiva, porque besa con ganas y encima le mordisquea el labio inferior; él se pone de pie arrastrándola con él y así poder aprovechar para tocar su cuerpo, le pone las manos en el culo y la aprieta contra él para que vea lo calentito que está…
Al ver que ella responde a todo lo que le hace…y que ha empezado a mordisquearle el cuello con ansia y a tirar de su camiseta, la ayuda a quitarle la prenda; con lo que ella empieza a mordisquearle hacia abajo…traza una línea húmeda con su lengua y le muerde suavemente un pezón, cosa que deja a Jaime pasmado, porque le hace lo mismo en el otro y sigue dejando ese rastro húmedo con la lengua hasta que llega al borde de sus vaqueros, donde se detiene y le mira con cara traviesa como pidiendo permiso para seguir explorando más al sur, cosa a la que él asiente y a los pocos segundos siente su boca en su polla torturándole…lamiendo…mordiendo…haciendo que se derrita de placer, cada vez que ella enrosca su lengua a la punta de su capullo cree que va a morir…pero no, porque le sorprende con algo que le da más placer y lo distrae, a la vez que ella le come la polla con la otra mano juega con sus huevos suavemente…le recorre la polla con la lengua…le da pequeños besitos y mordisquitos en los huevos que hacen que esté a punto de correrse, pero ella no deja que eso suceda; en una de esas veces que ella retrocede para que Jaime no llegue a correrse, él la coge a ella por la cintura y le quita la ropa; ahora le toca a él hacerla sufrir un rato antes de darle tralla hasta cansarse…quita los libros de un manotazo y la tumba sobre la mesa, le abre las piernas y su lengua aterriza directamente sobre el clítoris de Shyla, que gime como una perra y pide más, claro que le va a dar más, hasta que no sea capaz nada más que de suplicar que la folle salvaje…así que juega con su lengua y hace que ella se retuerza y que lloriquee del gustazo, a la vez que lame le mete dos dedos en el húmedo coño, lo que hace que ella tenga un orgasmo brutal…ya está lista…Jaime la acerca de golpe al borde de la mesa y la penetra de golpe, clavándose en ella hasta lo más profundo, empieza a darle caña, con cada embestida profunda siente como ella se tensa; pero aún no quiere que se corra otra vez así que cambia de ritmo, se sienta en la silla y la pone encima a ella a ver qué es lo que hace.

Ella lo monta con fuerza y abandono y mientras él aprovecha para comerle ese par de tetas que tiene botándole justo en frente de la cara, cuando Jaime nota que ella vuelve a tensarse la tumba en el suelo boca abajo y la penetra lentamente, para que ella siente cada centímetro de él entrando en ella y así en el suelo con él encima Shyla y Jaime tiene el orgasmo conjunto más brutal de sus vidas...en ese momento él piensa que las clases de mates nunca habían sido tan divertidas.

lunes, 17 de diciembre de 2012

ONLY IN YOUR DREAMS


ONLY IN YOUR DREAMS:
Cristina siempre había sentido fascinación por Alex, un compañero de trabajo pero que ella sabía que estaba fuera de su alcance, no por otra cosa sino porque no era el tipo de chica con la que salía él.  Ella era bajita, curvilínea, con unos ojos verde oscuro y un pelo castaño de lo más común nada que ver con las delgadas y nórdicas rubias de ojos azules con las que Alex salía.
Todos los días lo miraba embobada en la oficina y sus amigas le decían que se olvidara de él, que no iba a conseguir que él se fijara en ella ni en un millón de años, pero como suelen decir la esperanza es lo último que se pierde y Cristina no estaba por la labor de dejar de soñar con él, aunque en la triste realidad ella no fuera nada para él, pero la cruda verdad es que ninguna mujer significaba nada para este hombre, que salía una vez con una mujer, se la llevaba a la cama y nunca más volvía a llamarla.
Pero todo lo que ambos conocían estaba a punto de cambiar de forma radical, el karma iba a poner a cada uno en su sitio. Cristina seguía siendo invisible para Alex pero en breve eso iba a cambiar porque el deseo de ella era más fuerte cada día y estaba a punto de empezar a proyectarse y de qué manera….
Últimamente Cris se levantaba muy cansada a pesar de acostarse más bien pronto, no sabía a qué achacarlo, pero había empezado a tomar vitaminas porque no podía con el cansancio, aunque no sabía por qué pero era un cansancio que no la molestaba porque estaba muy relajada y casi no sentía tensión sexual al ver a Alex en el trabajo, ya no se ponía cachonda cuando le veía, sólo tenía una sensación de victoria y una carita de gata satisfecha que no era normal en ella.
Alex también había empezado a levantarse cansado pero al contrario que Cristina sí que sabía porque se levantaba reventado, porque un pequeño duende de ojos verdes y cuerpo de sirena lo traía loco en sus sueños y lo peor de todo es que ese trasguito se parecía mucho a su compañera de trabajo, aquella a la que nunca se había parado a echarle ni una sola ojeada porque no era su tipo de mujer, era casi invisible para él a diario y de repente era la mujer que lo provocaba en sueños.
Ya no podía quitarse de la cabeza ese cuerpo que no era lo que él solía buscar, ella es menuda, con par de tetas que harían morirse hasta a los santos, casi era un milagro que un cuerpecito tan pequeño fuera capaz de sujetar ese par de fenómenos de la naturaleza que parecían hechos para lamer, mordisquear y mimar. El resto de su cuerpo también era espectacular, con unas caderas redondeadas y rotundas, sin embargo no se podía decir que Cristina estuviera gorda, solo que era el epítome de la feminidad, suave, cálida e invitadora. Pues con ella soñaba todas las noches, pero unos sueños que lo dejaban agotado y muy insatisfecho, se quedaba siempre con ganas de más, con ganas de tirar el despertador por la ventana para poder seguir soñando que se perdía entre las piernas de Cristi.
Ahora era realmente difícil ir a trabajar…porque no lograba concentrarse en las tareas que tenía que realizar, sólo pensando en la mujer que estaba 4 despachos más allá con su traje de falda y chaqueta que ocultaban ese cuerpo hecho para el pecado y que lo volvía loco, con esas piernas que no dejaban de aparecer en sus sueños rodeándole la cintura mientras la penetraba salvajemente, con esas pequeñas y suaves manos que le cogían la polla y se la llevaban a esa dulce boquita que era puro pecado…así no hay quien trabaje!! En esos momentos en lo que está deleitándose con los sueños Cristina asoma la cabeza por su despacho para preguntarle si ya tiene el balance financiero del trimestre y él no es capaz de responder, sólo puede pensar en la suavidad de su pelo, en esos pequeños dientecillos mordiéndole suavemente en el cuello y en esa gloriosa boca besándole, mamándole, mordiéndole.
Cris espera pacientemente a que su compañero vuelva de la inopia, ya no le cuesta tanto dirigirse a él, es como si le hubiera exorcizado de su mente aunque sigue sin saber porqué se levanta agotada pero satisfecha sexualmente. Alex espabila y le dice que no, que todavía no tiene listo el papeleo, pero que si no le importa que se queda hasta tarde en la oficina y lo termina para que ella pueda tramitarlo a lo que ella responde que tiene pensado quedarse a trabajar hasta tarde también; esa idea deja al pobre hombre achicharrado mentalmente porque vuelven a resurgir en su mente las eróticas imágenes de ella sobre su mesa mientras follan como conejos. Cristina abandona la puerta del despacho moviendo la cabeza porque piensa que a su compañero se le va la pinza un poco.
La tarde pasa y la oficina se va vaciando hasta que sólo queda luz en dos de los despachos, el de Alex y el de Cris, cada uno inmerso en sus respectivas tareas. En un par de horas la tarea está terminada y Alexander se dirige al despacho de su compañera a entregarle los papeles para que ella también termine el trabajo y se pueda ir, pero cuando entra en el despacho se queda petrificado por la escena que lo acoge…Cristina está sin la chaqueta que cuelga en el perchero, con los botones superiores de la blusa desabrochados que dejan ver el nacimiento de sus senos cosa que provoca que Alex se ponga duro como una piedra, además ella también está descalza, sus zapatos están bajo la mesa y su pelo habitualmente recogido en un moño está parcialmente suelto y los mechones enmarcan su dulce cara. En vez de parecer  una ejecutiva lo que realmente parece es un ángel pero bastante provocativo.  Ella levanta la cabeza de lo que está haciendo y le mira, él está extasiado mirándola, recordando los sueños que ha tenido en cuanto a esa mujer y ese despacho en concreto.
Cristi se pone en pie y estira la mano para recoger los documentos pero en ese momento Alex la empuja contra la puerta de la habitación y empieza a besarla en el cuello, esto coge a la chica desprevenida, que en un principio se queda rígida pero luego reacciona y redirige el ataque del chico hacia su boca, le besa, le mordisquea el labio inferior y de ahí pasa a su cuello…le estorba la corbata así que a tirones consigue medio quitar la corbata y empezar a desabrocharle la camisa para poder seguir la exploración con su boca más abajo. Alexander no puede dar crédito a la sexualidad salvaje de la pequeña Cristina, pero él no se va a quedar atrás, también empieza a desabrochar la blusa de ella y en cuanto acaba con ello le quita el sujetador que libera dos auténticas perdiciones a cuál de ellas mas apetitosa, le coge un pecho con la mano y se lleva el pezón a la boca, empieza a lamer, morder y succionar, mientras ella gime y se retuerce, cuando acaba con ese pasa al otro pecho y le hace lo mismo, consiguiendo el mismo resultado que ya lo trae loco de por sí, ella ya no aguanta más y forcejea con el cinturón, desesperado porque llegue a su objetivo él la ayuda a desvestirlo y en cuanto lo tiene ante a ella, cae de rodillas, le agarra la polla con sus manitas, la masajea suavemente pasando un dedito por el capullo, le mira con cara traviesa y se mete el rabo en la boca provocándole con su lengua, jugando con la punta, mordisqueando, lamiendo a la vez que con la otra mano juega con sus pelotas con suaves caricias, que hacen que Alex pierda el control, la ponga contra la pared y la penetre por detrás haciéndola sufrir con cada embestida, clavándose en ella hasta las pelotas, sintiendo como ella le aprieta cada vez que lo nota salir de su cuerpo, haciéndole llegar el límite para luego dejarle al borde…
Lo malo de tenerla contra la pared es que no ve su carita de viciosa cuando la penetra y él quiere verla cuando se corra, así que la tumba encima de la mesa  y hace realidad uno de los sueños que lo había atormentado, el de follarla en la mesa de su despacho que se completa cuando ella le rodea la cintura con las piernas para que cada penetración sea más profunda, después de tener su sueño realizado y ver su cara llegando casi al orgasmo, Alex se acelera y los dos llegan a un orgasmo brutal, que los deja agotados.
Cristina no era el tipo de chica con la que él saldría pero sí que es el tipo de chica con la que follaría hasta caer rendido y tiene bien claro que no volverá a mirar ese despacho de la misma forma ni a su ocupante tampoco, cada vez que pase por allí se acordará de lo que pasó y de lo que seguirá pasando.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Insurrección


Insurrección:

Elena era la directora general de una gran compañía, una mujer elegante, de unos 36 años, quizás un poco fría y distante con la mala costumbre de conseguir siempre lo que se propone, cualidad por la que ha llegado tan lejos en la compañía. Sólo tiene un pequeño secreto…es una devoradora de hombres que los utiliza y luego los tira dejando a su paso un rastro de corazones rotos y rencores.
Jaime es un pobre becario con su carrera de empresariales recién terminada, un chico alto, desgarbado y más bien alguien apocado que tiene mucho miedo de su jefa, que lo trata como si fuera un pobre inútil. El tímido chico solo tiene 25 años, es su primer trabajo e intenta estar a la altura de las circunstancias pero es muy difícil cuando tienes el ojo de águila de Elena constantemente sobre ti para indicarte a cada paso que las has cagado y además de plano.
Elena harta de los contantes fallos de Jaime ha tomado la decisión de despedirlo porque considera que es un estorbo para la compañía, está pensando en decírselo al final de la jornada, que mañana ya no tiene necesidad de acudir a trabajar, con esa idea en mente vuelve al trabajo.
A última hora de la tarde cuando todos se están marchando, Elena le dice a Jaime que no se marche que tiene que hablar con él; cuando todos se han marchado Jaime se encamina al despacho de Elena cabizbajo pensando en qué habrá hecho ya para que ella lo llame a su oficina y de camino al despacho de la jefa hay un cortocircuito y toda la oficina se queda a oscuras…Jaime mira por la ventana y se da cuenta de que el problema sólo es en el edificio porque en la calle las farolas funcionan, así que se apresura a decirle a Elena que el problema de luz sólo es en el edificio.
Elena sale del despacho muy preocupada habiéndose olvidado de que tenía a Jaime en la oficina, porque se ha dado cuenta de que sin luz las puertas automáticas de la oficina están cerradas a cal y canto. De camino a la recepción se topa con Jaime, que iba a ver a su jefa, ella muy preocupada le pregunta que si es un apagón general y él le contesta que no, que es un fallo en el edificio y es cuando Elena le dice que están atrapados hasta que vuelva la luz, que las puertas son automáticas…
Jaime se pone a pensar que está encerrado con la peor víbora del mundo y que lo va a hacer pedacitos, pero se para a mirarla y se da cuenta de que está muy angustiada, que ya no parece para nada la mujer terrible que suele ser en la oficina…por una parte piensa “que se joda” pero por otra le da lástima. Elena está incómoda con el chico y para ocultar esa vulnerabilidad le suelta que no hace falta que vuelva mañana porque está despedido. Él se queda paralizado, no se lo puede creer, está encerrado con esa zorra que le acaba de despedir, pero a la vez que tiene ganas de mandarla a la mierda siente una fuerte atracción por esa mujer fría y despiadada.
No teniendo ya nada que perder se acerca a ella, intentando ser conciliador, buscando una razón para su despido, pero ella le trata fríamente y es cuando Jaime en un arrebato de furia y lujuria la besa, doblegando a la mujer de hierro, controlándola con un beso salvaje que acaba con la boca de él bajando por el cuello de la mujer de hielo que ahora gime como una perra en celo y le pide que no pare, cosa que está muy lejos de querer el antes apocado becario. ¿Quién está al mando ahora? La empuja contra una de las mesas que le quedan más cerca, la sienta sobre la mesa, le arranca el tanga de un tirón y la penetra de un golpe, clavándose en ella hasta lo más profundo, mientras ella gime, lloriquea, pide más y le clava las uñas de gata en la espalda, mientras rodea la cintura del chaval con las piernas. Jaime está muy cabreado pero lleva mucho tiempo con ganas de follarse a la jefa y ahora va a pagar por cada uno de sus desprecios, se le va a grabar a fuego el becario.
Para antes de correrse y le dice a Elena que se ponga de rodillas en el suelo y que se la chupe, ella se queda dudando un momento, pero él la coge por la cabeza y le mete la polla en la boca, no dejándole más opción que lamer y chupar. En ningún momento él le suelta la coleta que ella lleva, marcándole así el ritmo que él quiere. Jaime se corre y Elena obedientemente se traga la corrida. Ahora es él quien mira con desprecio y frialdad a la mujer q sigue en el suelo, que ni siquiera se atreve a mirarle.
Elena se pone en pie, se baja la falda y se dirige a la ventana abrazándose a sí misma y sin siquiera mirar al chico. Cuando él ve esa actitud en ella se dirige hacia donde está pero en el camino las luces vuelven y con la luz la mujer de hielo sale corriendo.
Lo que Jaime no sabe es que a pesar de la brutalidad con la que ha tratado a su jefa, ella ha disfrutado cada momento y que se está arrepintiendo de haberle despedido…


Devoted to Carlos

miércoles, 12 de diciembre de 2012

La chica de abajo


La Chica de Abajo:

Todo empezó un día de calor no hace mucho tiempo. Yo estaba en mi cuarto y decidí abrir la ventana para que circulara un poco el aire. Sin saber por qué miré hacia abajo y pude ver a mi vecina tendiendo la ropa en su lavadero. Ella todavía no creo que tenga 40, la verdad nunca hablé con ella. Es mas bien rellena, tiene pelo castaño y creo que es de otro país. Aparentemente vive sola y no esta casada. Ella nunca me vio y yo sin saber qué más hacer decidí observarla sólo por el hecho de curiosear. Ella iba y venía lavaba algo y se iba. Yo vivo en un piso 11 y ella en el 10 y mi ventana, como ya adivinaron, da a la parte interior del edificio, donde están las cocinas, los lavaderos, etc.

A la noche siguiente escuché unos ruidos y me acerqué a la ventana y allí estaba ella de nuevo colgando su ropa. En ese momento vi que tendía su ropa interior y luego se fue. Fui a buscar unos largavistas de teatro que tenía mi madre y me puse a ver con mucha atención lo que había colgado. Luego de un rato me fui a dormir.

A la noche siguiente escuché mucho ruido proveniente de abajo, me acerqué a la ventana y allí estaba ella otra vez lavando y colgando ropa y ordenando vaya a saber qué cosa en la cocina. Esta vez era más tarde, era como la 1 de la mañana, cogí los prismáticos de nuevo y me puse a observar su lavadero. De vez en cuando entraba y salía. Así me quedé durante algo más de una hora, ya que no tenía nada mejor que hacer. Cuando ya empezaba a perder el interés ella salió con una sudadera verde y sin pantalones, sólo con sus panties.

Ahí empecé a poner más atención a lo que sucedía. Apagué la luz de mi cuarto para no llamar la atención y pude comprobar que funcionó, ya que ella nunca miró hacia mi ventana.

Yo la seguía mirando y ella seguía entrando y saliendo como si nada. Y era un poco obvio porque ella qué se iba a imaginar que alguien estaba despierto y la estaba mirando.

Sin siquiera notarlo mi polla se empezó a empalmar, hasta que alcanzó su máximo esplendor (y todo esto sólo por verla en panties y con sudadera). Ahí mismo empecé a hacerme la paja con una mano mientras con la otra sostenía los prismaticos para mirarla de cerca.

En eso ella me dio la espalda y se agachó a recoger algo. Su culo no era el de una modelo precisamente era más bien relleno pero tampoco era anormal o exageradamente grande. En ese momento me puse a mil y aumenté el ritmo de la paja hasta que acabé en un mar de leche impresionante. Mientras yo acababa, ella se fue a su cocina y apagó todas las luces para irse a dormir. A partir de entonces cada vez que escucho un ruido me asomo a la ventana.

Hoy, 06 de diciembre del 2000, que escribo el relato, me asomé a eso de las 23:00 y la vi, con la misma sudadera verde, entrando y saliendo otra vez. Yo me quedé observándola pero apagó la luz rápidamente y se fue a dormir temprano, pero cuando creí que había terminado todo, prendió nuevamente la luz de su lavadero y se asomó apenas, tampoco me vio pero me dio un espectáculo impresionante. Se quitó su suadadera verde y la dejó para lavar el día siguiente y pude ver por unos segundos sus tetas contenidas por un pequeño sostén, que las realzaban. Luego se fue y apagó las luces. Yo quedé pasmado. Ahí tuve que descargarme haciéndome una paja pensando en sus tetas.

A partir de este momento creo que se convirtió en mi obsesión y ahora que se acabaron las clases y no tengo que levantarme temprano, voy a quedarme despierto hasta que ella apague las luces y esperando para que salga otra vez en ropa interior.

El sueño de una noche de verano


El sueño de una noche de verano:

Aun recuerdo esa historia, esa noche de verano más calurosa de lo normal, esa luna llena que se situaba por encima de las olas del mar como un gran sol blanco, uno que no cegaba y que el solo observarlo junto a ese millar de estrellas, todas ellas bien definidas en la negrura de la noche, me hacía sentir tan vivo. Aun la recuerdo a ella, con su melena larga y rubia que le cubría la mitad de su bella espalda, ese biquini tan sexy que cubría sus pronunciadas curvas, solo recordarla me devuelve a aquella noche tan especial.

Debían de ser las doce de la noche, en la playa no había ninguna luz salvo la de esa extraña luna, más grande de lo habitual, quizás más cerca, quizás solo tan perfecta por lo perfecta que fue esa noche. La arena de la playa, dorada, ahora lucia casi blanca debido al reflejo del estrellado firmamento, ni un alma en kilómetros de playa, ninguna salvo ella.

Allí a lo lejos se veía a una chica caminar entre la espuma del mar, prácticamente en calma salvo alguna olilla aventurada que se atrevía a romper aquella paz, aquel hechizo. Ella caminaba bordeando la orilla, sus pies casi no se hundían en la húmeda arena y esto la hacía parecer aun más increíble, como si hubiera nacido para esa playa.

Una constelación se vislumbraba a la perfección desde mi posición, de pronto una dulce y risueña voz me saco de mis adentros.- Bonita noche, ¿verdad?- dijo ella con una sonrisa en la cara que me resultaba cada vez más familiar, como si de alguien del pasado se tratase. – Eh, si, es preciosa- conteste aun algo espeso por lo desconcentrado que me hallaba.

Ella rió, de pronto no me cupieron más dudas, tuve que preguntarle.- ¿Sisy, eres tú? Sisy era una amiga de hace mucho tiempo, de hecho fuimos mucho más que amigos pero con el tiempo nos acabamos distanciando, y ahí estaba.- ¿Ya no te acuerdas de mí, o qué?- respondió ella con picardía, lo cierto es que era una de esas chicas difíciles de olvidar, sin embargo estaba muy cambiada, su pelo había crecido hasta tener una longitud perfecta, además se había aclarado muchísimo su rubio natural y ahora era un color realmente bello, además del benefactor desarrollo que había sufrido, su cuerpo ya no era el de aquella niña que había conocido, era una adolescente muy bien formada, digna de ver.-¡Como has cambiado!- exclamé, esta sonrió y se tiro a abrazarme,- tu también, que grande estas…y que fuerza…- dijo algo aprisionada entre mis brazos,- ah, jaja, ¡lo siento! Realmente dan ganas de abrazarte.- contesté algo sonrojado.

La charla se alargo durante varios minutos y nos habíamos acomodado en mi toalla favorita, era lo suficientemente grande como para que dos personas pudieran tumbarse sin molestarse, sin embargo estábamos muy pegados, las palabras volaban de nuestros labios, entonces una frase destaco por encima del resto:-¿estás con alguien?,-pregunto mientras se mantenía muy cerca mío, yo negué con la cabeza y me disponía a explicarle mi ruptura cuando ocurrió todo, sorprendentemente sus labios interrumpieron a los míos, besándome. Yo, que por dentro llevaba deseando eso desde que la vi andar por aquella playa, la rodee con mis brazos y continué con el beso. Notaba en Sisy una fogosidad impresionante, me apretaba fuertemente contra su cuerpo mientras yo la acariciaba con mis manos sus pechos, suaves y calientes como toda su piel, cubiertos por su biquini, el cual arrebate mientras ella quitaba mi camisa, el fuego de Sisy había encendido en mi una gran hoguera que ahora necesitaba apagar, mi mano comenzó a deslizarse por el interior de su tanga ahora empapado, buscando su clítoris, el cual comencé a masajear intensamente con mis dedos, Sisy no paraba de retorcerse de placer y su mano buscaba entre mis pantalones devolverme el favor.

Comenzamos a besarnos mientras nos masturbábamos mutuamente, ella sostenía mi polla con firmeza entre sus suaves manos mientras yo hundía mis diestros dedos en su húmedo y cálido agujero, los cuales movía en su interior haciendo espirales, entrando y saliendo, cada vez más fuerte y rápido, cada vez mas mojados, lo que volvía loca a Sisy de placer que no paraba de besarme mientras frotaba mi polla fuertemente.

Mi cabeza bajaba recorriendo todo su cuerpo, besando cada centímetro de su piel con mis carnosos labios mientras continuaba tocándola. Mi lengua quería jugar con su clítoris, el cual estaba muy excitado por los magreos por lo que me coloque a la altura de su vientre y procedí a darle placer. Movía la lengua a gran velocidad, rozándolo, besándolo, lo cual provocaba que Sisy se estremeciera de placer. De pronto pare en seco y susurré: -No vas a tenerlo todo tan rápido.- Sisy enloqueció y se me abalanzo arriba, -Dime qué quieres-. Dijo entre dientes, pero la respuesta era obvia, se me había formado una pícara sonrisa entre los labios la cual dejaba a relucir mis blancos y afilados dientes, estaba claro que deseaba darle placer, pero tenía que ganárselo.

Sisy agarró mi pene y comenzó a besarlo, poco a poco fue introduciéndolo en su boca, succionándolo despacio, con maestría, el placer era inaguantable estaba a punto de tener un orgasmo y acabar corriéndome, la idea me devoraba por dentro, me moría de solo pensarlo, pero todo debía ser a su tiempo así que la detuve y me coloque sobre ella. Mi miembro, que latía del gran placer que estaba sintiendo, hacia contacto con la húmeda entrada del gozo extremo y en sus ojos podía leerse las ganas de ser penetrada, lo coloque aun más cerca y entonces me susurro con su bella voz:-Vamos, fóllame. Comencé a entrar lentamente en su interior, impregnándose en sus jugos, rozando con todas sus paredes, avanzando despacio pero inexorablemente, yo me encontraba arriba de ella y con mis manos apretaba firmemente sus pechos, comencé a penetrarla cada vez más rápido, sus brazos rodeaban mi cuerpo, sus dedos se me clavaban en la espalda dando pequeñas descargas de placer, mi boca mordía ahora su cuello y podía saborear su dulce perfume mientras mis dientes se clavaban en el, marcándolo por la presión ejercida. Y mientras, buceaba en sus adentros, chocándose con lo infinito, rozando lo inalcanzable, cada vez más rápido, sus gemidos eran ahora bastante altos pero en la playa seguía sin haber ni una persona y si la había lo cierto es que ya no importaba, no podía parar, comenzamos a subir el ritmo cada vez más fuerte, más rápido, y de pronto, sentí como se corría de placer conmigo, en un orgasmo inolvidable como fue esa noche, como era esa playa la cual nos gusta visitar cuando podemos. Cansados como estábamos nos metimos en el agua, la cual al haber pasado por un día muy caluroso se encontraba con una temperatura perfecta, refrescando nuestros ardientes cuerpos, por mi mente solo pasaba la idea de repetirlo, y juzgando por nuestros posteriores encuentros, por la de Sisy también, pero eso queridos lectores es otra historia.

Laura


Laura:

Laura era la novia de mi mejor amigo, una chica guapa, morenaza y escultural… de esas mujeres con cuerpo de diosa, unos pechos grandes y perfectos para perderse en ellos y un culo que sólo te hacía pensar en ponerla a cuatro patas y darle tralla hasta cansarte.
Un buen día mi amigo me dijo que le habían llamado para trabajar fuera, pero que sólo serían 6 meses y me pidió que le hiciera el favor de cuidar de Laura. Yo le contesté que bueno, que la cuidaría mientras él estuviera fuera y eso era lo que pensaba hacer…
Fui a buscar a Laura a la estación y ya cuando la vi fue todo un impacto…se me puso la polla como una tranca, ella estaba espectacular con esa faldita tan corta, que te daban ganas de ponerla contra la pared, levantarle el trapito ese y metérsela hasta que no le entrara más y más cuando con esa vocecita me dijo: “Hola Carlos” no podía dejar de mirar ese par de tetas perfectas que casi se salían del escotazo que llevaba. Afortunadamente me contuve y fui capaz de decirle hola y de cogerle la mochila.
Llegamos a mi casa, porque mientras mi amigo no estuviese ella se iba a quedar en mi casa, cosa que me iba a hacerlo pasar mal, ya que tener a esa mujer por allí iba a hacer que me dolieran los huevos permanentemente. Le enseñé la habitación en la que se iba a quedar y le dije donde estaba todo, ella solo asentía…
Cuando acabé de enseñarle donde estaba todo era tarde así que cenamos y nos sentamos a ver la tele tranquilamente, pero ella no dejaba de mirarme y eso estaba haciendo que me empalmara por momentos…traté de ignorarla, pero cuando empezó a lamerme la oreja fue imposible ignorarla, le dije que parara, pero ella no me hizo caso y de la oreja deslizó su boca sobre mi cuello y cuando me quise dar cuenta su boca había llegado a mis vaqueros y sus pequeñas manos estaban tratando de liberar mi polla que ya estaba a reventar…me la sacó y se puso a chupármela, dios, era una artista, a la vez que me chupaba la polla me masajeaba los huevos, estaba muy muy cachondo, no podía dejar de mirarla, como su lengua pasaba por la punta del capullo haciendo círculos y como se la metía entera en la boca, me estaba matando de gusto…pero no quería acabar tan pronto así que la quité y empecé a besarla para distraerla, mientras le quitaba el tanga, luego la tumbé y me puse a comerle el coño, ella estaba empapada y me puse a lamerle el clítoris, contra más insistía más jadeaba y decidí hacerlo a lo grande, le di un mordisquito y se corrió como nunca antes.
Teniéndola tan dispuesta y tan mojada no podía desperdiciarla…así que le quite el sujetador y dejé libres sus muy perfectas tetas, tenían un aspecto delicioso, así que me puse a lamerlas, cuanto más chupaba aquellos pezones más gemía Laura y más tiesa y más dura se me ponía la polla así que decidí empezar a bajar hacia el sur con mi boca, lamí su ombligo y por fin volví a encontrarme con su dulce coñito…quería volver a oírla gemir como una loca, empecé por lamer su clítoris haciendo círculos con mi lengua mientras que a la vez metía un dedo…dos e incluso 3 dedos dentro de ella, que me apretó con ansia, así que decidí dejar de jugar y me puse entre sus piernas muy abiertas y la penetré de golpe…provocándole otro orgasmo.
Ella tenía ganas de que le diera caña, pero sólo por contradecirla y verla retorcerse de gusto se la metía de golpe pero la sacaba muy lentamente, hasta que ya no pude contenerme más, la puse a cuatro patas y empecé a embestir como si me fuera la vida en ello, ella gritaba mientras se corría, pero cuando ya no me quedaba nada para correrme ella me pidió que parara y terminó el trabajo con la boquita, tragándose toda la corrida, una vez que hubo terminado se limpió la boca y me dijo: “Buenas noches mi príncipe, para mañana quiero más leche para desayunar….” Y se quedó dormida sobre mi hombro.