ONLY IN YOUR DREAMS:
Cristina
siempre había sentido fascinación por Alex, un compañero de trabajo pero que
ella sabía que estaba fuera de su alcance, no por otra cosa sino porque no era
el tipo de chica con la que salía él.
Ella era bajita, curvilínea, con unos ojos verde oscuro y un pelo
castaño de lo más común nada que ver con las delgadas y nórdicas rubias de ojos
azules con las que Alex salía.
Todos
los días lo miraba embobada en la oficina y sus amigas le decían que se
olvidara de él, que no iba a conseguir que él se fijara en ella ni en un millón
de años, pero como suelen decir la esperanza es lo último que se pierde y
Cristina no estaba por la labor de dejar de soñar con él, aunque en la triste
realidad ella no fuera nada para él, pero la cruda verdad es que ninguna mujer
significaba nada para este hombre, que salía una vez con una mujer, se la
llevaba a la cama y nunca más volvía a llamarla.
Pero
todo lo que ambos conocían estaba a punto de cambiar de forma radical, el karma
iba a poner a cada uno en su sitio. Cristina seguía siendo invisible para Alex
pero en breve eso iba a cambiar porque el deseo de ella era más fuerte cada día
y estaba a punto de empezar a proyectarse y de qué manera….
Últimamente
Cris se levantaba muy cansada a pesar de acostarse más bien pronto, no sabía a
qué achacarlo, pero había empezado a tomar vitaminas porque no podía con el
cansancio, aunque no sabía por qué pero era un cansancio que no la molestaba
porque estaba muy relajada y casi no sentía tensión sexual al ver a Alex en el
trabajo, ya no se ponía cachonda cuando le veía, sólo tenía una sensación de
victoria y una carita de gata satisfecha que no era normal en ella.
Alex
también había empezado a levantarse cansado pero al contrario que Cristina sí
que sabía porque se levantaba reventado, porque un pequeño duende de ojos
verdes y cuerpo de sirena lo traía loco en sus sueños y lo peor de todo es que
ese trasguito se parecía mucho a su compañera de trabajo, aquella a la que
nunca se había parado a echarle ni una sola ojeada porque no era su tipo de
mujer, era casi invisible para él a diario y de repente era la mujer que lo
provocaba en sueños.
Ya no
podía quitarse de la cabeza ese cuerpo que no era lo que él solía buscar, ella
es menuda, con par de tetas que harían morirse hasta a los santos, casi era un
milagro que un cuerpecito tan pequeño fuera capaz de sujetar ese par de
fenómenos de la naturaleza que parecían hechos para lamer, mordisquear y mimar.
El resto de su cuerpo también era espectacular, con unas caderas redondeadas y
rotundas, sin embargo no se podía decir que Cristina estuviera gorda, solo que
era el epítome de la feminidad, suave, cálida e invitadora. Pues con ella
soñaba todas las noches, pero unos sueños que lo dejaban agotado y muy
insatisfecho, se quedaba siempre con ganas de más, con ganas de tirar el
despertador por la ventana para poder seguir soñando que se perdía entre las
piernas de Cristi.
Ahora
era realmente difícil ir a trabajar…porque no lograba concentrarse en las
tareas que tenía que realizar, sólo pensando en la mujer que estaba 4 despachos
más allá con su traje de falda y chaqueta que ocultaban ese cuerpo hecho para
el pecado y que lo volvía loco, con esas piernas que no dejaban de aparecer en
sus sueños rodeándole la cintura mientras la penetraba salvajemente, con esas
pequeñas y suaves manos que le cogían la polla y se la llevaban a esa dulce
boquita que era puro pecado…así no hay quien trabaje!! En esos momentos en lo
que está deleitándose con los sueños Cristina asoma la cabeza por su despacho
para preguntarle si ya tiene el balance financiero del trimestre y él no es
capaz de responder, sólo puede pensar en la suavidad de su pelo, en esos
pequeños dientecillos mordiéndole suavemente en el cuello y en esa gloriosa
boca besándole, mamándole, mordiéndole.
Cris
espera pacientemente a que su compañero vuelva de la inopia, ya no le cuesta
tanto dirigirse a él, es como si le hubiera exorcizado de su mente aunque sigue
sin saber porqué se levanta agotada pero satisfecha sexualmente. Alex espabila
y le dice que no, que todavía no tiene listo el papeleo, pero que si no le
importa que se queda hasta tarde en la oficina y lo termina para que ella pueda
tramitarlo a lo que ella responde que tiene pensado quedarse a trabajar hasta
tarde también; esa idea deja al pobre hombre achicharrado mentalmente porque
vuelven a resurgir en su mente las eróticas imágenes de ella sobre su mesa
mientras follan como conejos. Cristina abandona la puerta del despacho moviendo
la cabeza porque piensa que a su compañero se le va la pinza un poco.
La
tarde pasa y la oficina se va vaciando hasta que sólo queda luz en dos de los
despachos, el de Alex y el de Cris, cada uno inmerso en sus respectivas tareas.
En un par de horas la tarea está terminada y Alexander se dirige al despacho de
su compañera a entregarle los papeles para que ella también termine el trabajo
y se pueda ir, pero cuando entra en el despacho se queda petrificado por la
escena que lo acoge…Cristina está sin la chaqueta que cuelga en el perchero,
con los botones superiores de la blusa desabrochados que dejan ver el
nacimiento de sus senos cosa que provoca que Alex se ponga duro como una
piedra, además ella también está descalza, sus zapatos están bajo la mesa y su
pelo habitualmente recogido en un moño está parcialmente suelto y los mechones
enmarcan su dulce cara. En vez de parecer
una ejecutiva lo que realmente parece es un ángel pero bastante
provocativo. Ella levanta la cabeza de
lo que está haciendo y le mira, él está extasiado mirándola, recordando los
sueños que ha tenido en cuanto a esa mujer y ese despacho en concreto.
Cristi
se pone en pie y estira la mano para recoger los documentos pero en ese momento
Alex la empuja contra la puerta de la habitación y empieza a besarla en el
cuello, esto coge a la chica desprevenida, que en un principio se queda rígida
pero luego reacciona y redirige el ataque del chico hacia su boca, le besa, le
mordisquea el labio inferior y de ahí pasa a su cuello…le estorba la corbata
así que a tirones consigue medio quitar la corbata y empezar a desabrocharle la
camisa para poder seguir la exploración con su boca más abajo. Alexander no
puede dar crédito a la sexualidad salvaje de la pequeña Cristina, pero él no se
va a quedar atrás, también empieza a desabrochar la blusa de ella y en cuanto
acaba con ello le quita el sujetador que libera dos auténticas perdiciones a
cuál de ellas mas apetitosa, le coge un pecho con la mano y se lleva el pezón a
la boca, empieza a lamer, morder y succionar, mientras ella gime y se retuerce,
cuando acaba con ese pasa al otro pecho y le hace lo mismo, consiguiendo el
mismo resultado que ya lo trae loco de por sí, ella ya no aguanta más y
forcejea con el cinturón, desesperado porque llegue a su objetivo él la ayuda a
desvestirlo y en cuanto lo tiene ante a ella, cae de rodillas, le agarra la
polla con sus manitas, la masajea suavemente pasando un dedito por el capullo,
le mira con cara traviesa y se mete el rabo en la boca provocándole con su
lengua, jugando con la punta, mordisqueando, lamiendo a la vez que con la otra
mano juega con sus pelotas con suaves caricias, que hacen que Alex pierda el
control, la ponga contra la pared y la penetre por detrás haciéndola sufrir con
cada embestida, clavándose en ella hasta las pelotas, sintiendo como ella le
aprieta cada vez que lo nota salir de su cuerpo, haciéndole llegar el límite
para luego dejarle al borde…
Lo malo
de tenerla contra la pared es que no ve su carita de viciosa cuando la penetra
y él quiere verla cuando se corra, así que la tumba encima de la mesa y hace realidad uno de los sueños que lo
había atormentado, el de follarla en la mesa de su despacho que se completa
cuando ella le rodea la cintura con las piernas para que cada penetración sea
más profunda, después de tener su sueño realizado y ver su cara llegando casi
al orgasmo, Alex se acelera y los dos llegan a un orgasmo brutal, que los deja
agotados.
Cristina
no era el tipo de chica con la que él saldría pero sí que es el tipo de chica
con la que follaría hasta caer rendido y tiene bien claro que no volverá a
mirar ese despacho de la misma forma ni a su ocupante tampoco, cada vez que
pase por allí se acordará de lo que pasó y de lo que seguirá pasando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario