Laura:
Laura
era la novia de mi mejor amigo, una chica guapa, morenaza y escultural… de esas
mujeres con cuerpo de diosa, unos pechos grandes y perfectos para perderse en
ellos y un culo que sólo te hacía pensar en ponerla a cuatro patas y darle
tralla hasta cansarte.
Un buen
día mi amigo me dijo que le habían llamado para trabajar fuera, pero que sólo
serían 6 meses y me pidió que le hiciera el favor de cuidar de Laura. Yo le
contesté que bueno, que la cuidaría mientras él estuviera fuera y eso era lo que
pensaba hacer…
Fui a
buscar a Laura a la estación y ya cuando la vi fue todo un impacto…se me puso
la polla como una tranca, ella estaba espectacular con esa faldita tan corta,
que te daban ganas de ponerla contra la pared, levantarle el trapito ese y metérsela
hasta que no le entrara más y más cuando con esa vocecita me dijo: “Hola
Carlos” no podía dejar de mirar ese par de tetas perfectas que casi se salían
del escotazo que llevaba. Afortunadamente me contuve y fui capaz de decirle
hola y de cogerle la mochila.
Llegamos
a mi casa, porque mientras mi amigo no estuviese ella se iba a quedar en mi
casa, cosa que me iba a hacerlo pasar mal, ya que tener a esa mujer por allí
iba a hacer que me dolieran los huevos permanentemente. Le enseñé la habitación
en la que se iba a quedar y le dije donde estaba todo, ella solo asentía…
Cuando
acabé de enseñarle donde estaba todo era tarde así que cenamos y nos sentamos a
ver la tele tranquilamente, pero ella no dejaba de mirarme y eso estaba
haciendo que me empalmara por momentos…traté de ignorarla, pero cuando empezó a
lamerme la oreja fue imposible ignorarla, le dije que parara, pero ella no me
hizo caso y de la oreja deslizó su boca sobre mi cuello y cuando me quise dar
cuenta su boca había llegado a mis vaqueros y sus pequeñas manos estaban
tratando de liberar mi polla que ya estaba a reventar…me la sacó y se puso a
chupármela, dios, era una artista, a la vez que me chupaba la polla me
masajeaba los huevos, estaba muy muy cachondo, no podía dejar de mirarla, como
su lengua pasaba por la punta del capullo haciendo círculos y como se la metía
entera en la boca, me estaba matando de gusto…pero no quería acabar tan pronto
así que la quité y empecé a besarla para distraerla, mientras le quitaba el
tanga, luego la tumbé y me puse a comerle el coño, ella estaba empapada y me
puse a lamerle el clítoris, contra más insistía más jadeaba y decidí hacerlo a
lo grande, le di un mordisquito y se corrió como nunca antes.
Teniéndola
tan dispuesta y tan mojada no podía desperdiciarla…así que le quite el
sujetador y dejé libres sus muy perfectas tetas, tenían un aspecto delicioso,
así que me puse a lamerlas, cuanto más chupaba aquellos pezones más gemía Laura
y más tiesa y más dura se me ponía la polla así que decidí empezar a bajar hacia
el sur con mi boca, lamí su ombligo y por fin volví a encontrarme con su dulce
coñito…quería volver a oírla gemir como una loca, empecé por lamer su clítoris
haciendo círculos con mi lengua mientras que a la vez metía un dedo…dos e
incluso 3 dedos dentro de ella, que me apretó con ansia, así que decidí dejar
de jugar y me puse entre sus piernas muy abiertas y la penetré de
golpe…provocándole otro orgasmo.
Ella
tenía ganas de que le diera caña, pero sólo por contradecirla y verla
retorcerse de gusto se la metía de golpe pero la sacaba muy lentamente, hasta
que ya no pude contenerme más, la puse a cuatro patas y empecé a embestir como
si me fuera la vida en ello, ella gritaba mientras se corría, pero cuando ya no
me quedaba nada para correrme ella me pidió que parara y terminó el trabajo con
la boquita, tragándose toda la corrida, una vez que hubo terminado se limpió la
boca y me dijo: “Buenas noches mi príncipe, para mañana quiero más leche para
desayunar….” Y se quedó dormida sobre mi hombro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario